Edificio de planta irregular, con dos patios y fábrica de aparejo toledano. Destaca su insólita portada con numerosos elementos italianizantes, trazada por Francisco de Villalpando quien descubrió para España los tratados de Serlio sobre la decoración de los edificios. Las columnas de la portada tienen forma de figuras femeninas con canastas de fruta sobre la cabeza, en el dintel dos putti sostienen el escudo del cardenal Pedro Martínez Silíceo, fundador de varias instituciones educativas en mediados del siglo XV. La corona un tondo con la Virgen y el Niño. Fue colegio para clerizones, de los que se nutría el coro catedralicio.
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