Formaba parte de la puerta de mismo nombre, donde arribaban los viajeros, campesinos y mercaderes, llegados en el barco del pasaje desde la otra orilla. Perdido cualquier valor defensivo, ya en la Edad Media era lugar de control de mercancías y de cobro de peaje e impuestos correspondientes, así como báscula de harina, ya que hubo varios molinos en las inmediaciones.
Muy cerca se encuentra la pequeña casita recientemente restaurada, donde cumplía sus funciones el recaudador. Es torre albarrana, sin hueco en su interior, salvo un espacio a nivel del suelo, de planta rectangular, de fábrica de mampostería en la parte baja del muro y ladrillos en la parte alta.
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